Pregón Semana Santa 2010

PREGON DE LA SEMANA SANTA DE SANLUCAR DE BARRAMEDA 2010

Escrito por D. Juan Carlos Valencia García.
Pronunciado el día 21 de Marzo de 2010, Domingo de Pasión.


Padre nuestro que estás en Sanlúcar,
vos que estáis en todas partes:
Perdón si me acerco a rogarte
que esta mañana bendita
que me atrevo a pregonarte,
mi voz humilde y sencilla,
esté a la altura de honrarte.
Ya se que a veces estamos
más pendientes de lo fatuo,
que del amor de tus manos.
Y hoy que me han elegido
de entre todos los humanos,
para contarle a mi pueblo
lo que significaste tu.
Padre Nuestro que estás en la cruz
¿Qué hago yo aquí esta mañana?
Lo digo sinceramente,
pregonaré lo que siento:
Yo siento que estás presente,
que cada vez que alguien sufre
estás sufriéndolo tu,
que cada madre que siente una pena,
hace más grande a la reina,
que lloró a los pies de tu cruz.
Es por eso que te ruego,
que perdones nuestros egos
y nos regales tu luz,
que nos dejes caminar contigo
y sea tu palabra el abrigo
que como aquel cielo azul
que nos dejaste por techo
se quede clavada en mi pecho
tu palabra. Jesús, solo tú.
Tu que andaste entre las aguas
y el amor multiplicaste
que venciste al pecado poniendo
la otra mejilla enseñaste…
que en el bien está el camino
que hay que amarte antes de amarse
que no somos nada sin ser
buenos hijos, buenos padres
y que hasta en el caso de no ser así
tu estarás pa perdonamos
permítenos arrodillarnos
ante tanta sencilla grandeza
ahora que este pregón empieza
danos tu misericordia
y enséñanos a hacer el bien
que caiga en nosotros tu gloria
y, líbranos del mal
AMEN

Excmo. Monseñor D. Luis Núñez Rodríguez

Rvdo. Padre asistente eclesiástico del Consejo Local de Hermandades Cofradías.

Sr. Representante de la delegación diocesana de HH y CC del Obispado de Asidonia-Jerez.

Excma. Sra. Alcaldesa.

Excma. Sra. Diputada Provincial.

Dignísimas autoridades

Sr. Presidente del Consejo Local de Hermandades y miembros de la permanente.

Hermandades de Sanlúcar con sus hermanos mayores al frente.

Queridos amigos.

Con la venía de Sanlúcar.

Querido amigo Manolo Lozano, gracias de todo corazón por esta presentación que no se si merezco. Tuve el honor de que me presentaras en mi primer pregón, en el cual me diste la alternativa como maestro que eres, y hoy has tenido la deferencia de venir desde tu Maestranza a nuestra plaza de El Pino, a darme la confirmación que supone el reto de este pregón. Ojalá que tu amada Virgen del Valle te guarde muchos años, por el simple egoísmo de poder seguir disfrutando, del regalo de tus palabras y de tu poesía, que nos hace a todos más personas y mejores cristianos.

Quiso el aire de Sevilla
Venir con su río a Sanlúcar
Hasta los pies de Doñana
y Manuel Lozano le dio
al aire su poesía
que se quedó en bajo guía
prendida aquella mañana.

Gracias también a la asociación “El jarrillo de lata”, por hacer con su generosidad que esta mañana no se seque mi garganta.

A la Hermandad de la Borriquita, que me han dado un toque de distinción y sobre todo la pluma con la que escribí lo que el corazón me ha dictado. Y al Rincón del Costalero que regalándome estas magnificas pastas, le darán de por vida calor y cobijo a estas humildes palabras.

…Los días, eran entonces más largos. Los meses interminables, y los años, una eternidad…

De una Navidad a otra, pasaba un siglo, y hasta Semana Santa, otro siglo, más o menos. Total, aún no sabíamos bien contar, ¿O en el fondo si…?

Era un tiempo en blanco y negro, y que sin embargo, cuando lo recordamos, nos parece que no habrá habido jamás, una época con más color, con más vida, con más realidad. Hablo de mi infancia, de nuestra infancia.

Los que como yo, están en esa frontera, en esa invisible línea, que separa una generación de otra…

Los que sin ser viejos, y por tanto sabios, tampoco somos lo que se dice, jovencitos…

Los que sois de mi quinta, ya me entendáis… Hablo de esa época en que ya nos daban yogures, pero también reglazos en el colegio, recuerdo el día que trajo a casa mi padre la primera tele en color, pero aún todavía me sentaba en clase en un viejo pupitre, apolillado, de aquellos cuya silla abatible y mesa eran de una pieza, y esta última tenía un alargado surco hecho en la madera, para la pluma y al lado un hueco para el tintero, en la tele en color vimos los primeros dibujos animados japoneses, pero empezábamos las clases siempre rezando, o cantando a María si era Mayo, por supuesto delante de un crucifijo que presidía la clase, entonces a nadie. le hubiera dado por pensar que eso era perjudicial para los ojos de un chiquillo.

Eran otros tiempos…

Entre la generación de nuestros padres , que siempre decían que éramos unos privilegiados, y la de nuestros hijos, va a haber un abismo tan grande, que sólo nosotros cuidando de forma precisa la educación que les damos, podemos hacer de articulación entre una generación y otra, y salvar así esa distancia, que el tiempo abre de forma inexorable.

Y tenían razón nuestros padres.

Nosotros, fuimos unos privilegiados…

Yo me eduqué en un colegio de curas, en los Hermanos Maristas, yo recibí una enseñanza, yo fui heredero de unos principios, y no reniego de nada, no cambiaría ni uno solo de los minutos de mi infancia…

Hoy voy a confesarme. Si no, ¿Qué es acaso un pregón, si no una publica confesión?

Tuve una maestra, maestra con eme mayúsculas, que fue para mí la primera, y la más grande maestra que jamás tuve y tendré.

Se preocupó de que yo, apenas con cinco años supiera leer, sumar y escribir, y en un día como el de hoy, no puedo olvidarme de ella, Carmela.

¿Cómo sería de cercana? Aún siendo el respeto, el de antes, para llamarle Carmela a quien por ley era Doña Carmen…

Más de cuatro veces, me tiró de las orejas…Y me hizo copiar de pé a pá, la edición completa de los cuadernos Rubio. Me hizo entender, uno a uno, todos los problemas, que entonces solían empezar diciendo: Juan tiene tres manzanas, Pepito cinco peras, y Javier no tiene ninguna…

Ella me enseñó la mayoría de las oraciones que sé, la primera me la enseñó mi madre, y a ser un hombre, me enseñó mi padre, aunque en este caso el alumno, no llegó ni a la huella de la pisada del maestro.

¿Sabéis porque os cuento esto?

Por que seguramente Carmela murió, sin saber, que dejada atrás mi niñez. Después de tantos maestros, me hice casi mayor y después de tantos libros leídos, resulta, que lo único que soy capaz de recitar de memoria, lo que más tangiblemente me ha quedado de varios años de primordial, y precoz enseñanza, es un poema que un día, me enseñó Carmela ,y que dice:

Cultivo una rosa blanca
en Junio como en Enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca
…Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo…
Cardo ni ortiga cultivo,
cultivo una rosa blanca.

Enseñarle a un niño este poema, es dejarle una herencia.

Si hoy soy cofrade imperfecto, si hoy, busco a Dios en la tierra, es porque un día me enseñó, a rezarle a la Virgen, Carmela.

Permitidme que empiece este pregón por el principio, porque es el génesis de cada uno de nosotros, dice el refranero andaluz: “Al arbolito desde chiquitito”, lo que por bulerías viene a decir: “Abuelos, padres y tíos, de los buenos afluentes nacen los buenos ríos”.

Sirva esto de humilde homenaje a nuestros maestros, y digo maestros, que no profesores, a nuestros padres y abuelos, a nuestros educadores, que nos transmitieron el respeto hacia los demás, la compasión por los que sufren, y el amor, que es la fuente que el señor nos enseñó.

Debió ser por aquellos días, una tarde de primavera de hace ya mucho tiempo, cuando mi abuelo Juan me coge de la manita y juntos cruzamos el patio de casa, que entonces con tan solo cuatro años, me parecía enorme. Un sonido inconfundible llevaba resonando por las calles varios días, sonido que retumbaba en ese mi patio, encogiéndole el corazón a un niño de cuatro años, eran “los tamboristas”, o no les llamábamos así con esa edad… Y mientras oigo a mi madre decirle de forma apresurada a mi abuela: Ya están saliendo.

Yo pregunto; ¿Dónde vamos abuelo? A ver al Señor, me contesta.

Abre la puerta, caminamos el zaguán mientras yo me preguntaba a don de me llevaría mi abuelo, aunque hubiese dado igual, porque yo hubiera ido con él al mismísimo fin del mundo.

De pronto ahí estaba Es verdad abuelo, es el Señor le digo con la cara iluminada de emoción, con esa emoción con la que vivimos todos los descubrimientos a esa edad. Y a continuación la letanía de preguntas que solemos hacer los niños curiosos y ávidos de saber: Abuelo ¿Por qué está clavado en la cruz? ¿Está muerto? ¿Quién lo ha matado? Y… ¿Por qué?

Las respuestas, sinceramente no las recuerdo, pero son fáciles de imaginar, mientras mi pobre abuelo trataría de contar a un niño tan trascendentes cuestiones, yo, ya estaba boquiabierto, absorto, ensimismado…

Era el Cristo de la Vera Cruz saliendo por las puertas de Madre de Dios. Las ramas de los naranjos se mecían con la brisa fría de Marzo, la misma brisa que acariciaba su rostro cabizbajo, inerte, la misma que me dejaba la manita helada y hacia que buscara el calor de la mano de mi abuelo. Y aquellas ramas de naranjo que mecía la brisa, hacían temblar grácil mente, las flores del azahar, que daban el regalo de su aroma, como tributo al óbito divino. Incienso y azahar, perfumando el aire en la memoria de un chiquillo. Aún me parece escuchar el trino de las golondrinas que anidan en el convento, fue tan solo un momento, pero de esos que duran para siempre. Fue, mi primer encuentro con Dios, pero llegué tarde, Dios acababa de morir…

… Y yo no pude salvarlo
siendo apenas un chiquillo
me pareció tan sencillo
subir y desenclavarlo…
Pero era tarde, estaba escrito
que murieras en la cruz
como el más humilde proscrito
y derramaras tu sangre
tras la tremenda lanzada
tú dejarás a tu madre
llorando desconsolada.
Y que fuera por los restos
soleá, triste y callada
soleá desconsolada.
No me llores vida mía
que son rosas de Alejandría
las lágrimas que resbalan
por tus pálidas mejillas,
regando el jardín de Belén
déjame ser esta tarde
candelería que arde
y que ilumina el vaivén
de tu palio color sangre,
que cubre tu palidez.
Yo creo en tu hijo señora
y permíteme que le diga
que desde este punto y hora
sentiré cuando te vea
lo mismo que siento ahora.
Cristo tu el verdadero,
él que sufrió por nosotros
clavao en un tosco madero
creo en ti. porque te vi
en Madre de Dios del cielo
aquella tarde de Marzo
de la mano de mi abuelo.

No sé cuando empezó este camino, supongo que desde siempre. Mi madre me enseño a rezar, y a tener siempre presente, que existen el bien y el mal, y aunque no siempre son tangibles, hay una línea pequeña. a veces imperceptible, que según mi concepto marcan, cual visible, e invisible, las dos caras de un misterio, donde imposible es posible, donde ser menos, es más, y el alma es indivisible.

Dos o tres años más tarde, tengo el recuerdo grabado, de volver a encontrarme con el Señor, pero esta vez fue distinto, ese día los nazarenos no me parecieron tan altos, y el blanco de sus túnicas, era más leve, menos grave. Las ramas de olivo anunciaban que el Salvador estaba llegando a Jerusalén, y que la victoria estaba cerca.

Y…

Te vi entrando Padre Nuestro
montao en tu borriquillo
y yo reía y lloraba
como hacemos los chiquillos
reía porque veía
tu cara triunfante llegando
lloraba porque no podía
acercarme hasta ti
y que temblando
te enseñaba mi ramita
de olivo recién cortao
que me puso en la manita
mi madre que estaba a mi lao.
Déjame que me vaya omaita
detrás de la borriquita
camino del barrio alto
sólo déjame dar un salto
pá poder decirle al oído
Jesusito de mi vida
eres niño como yo
por eso te quiero tanto
y te doy mi corazón.
Espero verte en la gloria
y que tu mare Victoria
con su real compasión
perdone esta tarde bendita
este, el mío atrevimiento
de acercarme a tu persona.
Que el corazón de un chiquillo
que no sabe ni razona…
Se vaya hasta San Miguel…
…Este Domingo de Ramos
Por la cuesta de Belén
que los niños de Sanlúcar te amaremos
por lo siglos de los siglos, Amén.

Me cuesta desprenderme de los recuerdos de mi niñez, y ahora que soy padre, vuelvo a revivirlos, como un regalo divino. Una segunda oportunidad que siempre el Señor nos da, para entender el milagro que significa la vida.

Y el de ser madre….

Debe ser obra de Dios, ¿Cómo se explica sino tanto amor, tanta grandeza…?

Todos venimos al mundo siendo ángeles.

¿,O no…?

¿Como quiere una madre a su hijo…?

Señores, no hay perfección en el mundo
que se acerque más a Dios
no hay otra cosa más bella
ni que en pureza le gane.

El, él lo dijo claramente,
dejad que la inocencia pura.
se acerque a los pies de la fuente.
En ellos está la pureza,
es su inocencia simiente…

Para el mundo venidero,
Es su sonrisa paloma…
Que alumbrará el mundo entero
es la bondad su madera…
que le dio el gran carpintero
que su llanto es el quejido
del hombre sensato y bueno
que su risa es la esperanza
de aquel que murió en la cruz.

¡Ojalá fuéramos niños
hasta el día de nuestra muerte!
Y la inocencia y pureza,
la fuerza para ir a verte…
Sólo se que nos hablaste
de poner la otra mejilla
predicar con el ejemplo
contar de tus maravillas.

Que la fe mueve montañas,
que no es preciso equipaje
por eso digo Señor,
que no hay milagro más grande
ni muestra de tu cariño
más simple y con más amor
que la sonrisa de un niño.

Cuando un niño sonríe, sonríe el universo. Cuando un niño llora, la creación entera llora con el.

Y porque no hay amor terrenal comparable al de una madre, no existe mayor celo y sin vivir. Por eso cada vez que la veo, no puedo evitar llorar con ella. Un escalofrío y un silencio helado, recorren las calles de Sanlúcar esa tarde.

Se murió Dios en Sanlúcar
entre San Juan y el Pradillo
y su madre lo lleva en brazos
porque Dios, es su chiquillo.

No te mueras Jesús mío
ya sé que es mandato del Padre
pero no puedo con esta angustia
pues solo sentimos las madres.

El viernes su cara estremece
al mundo entero en su llanto
que poesía hay en tus ojos
que negro, más negro tu manto
que pena más grande señora…

Se murió tu único hijo
el que tú quisiste tanto
y por siempre en un crucifijo
lo adoraremos rezando.

Esa angustia que tú tienes
sangrándole el corazón
es la que hace que mi pueblo
te siga pidiendo perdón.

Perdón por haber pecado
perdón por haberlo negado
dejándolo en su indefensión,
Sanlúcar, no te acobardes

No reniegues de tu fe.
Y si no… Mira a u madre
…Como llora hoy por él.

Alcemos nuestras espadas
de amor, de fe, de esperanza
de entrega y pasión hacia él
ya no tiene más remedio
Alea Jacta Est.

Pero mira a la Señora
que gotas de sangre llora
arrodillada a sus pies
hagamos con nuestra fe

Que la flor que está marchita
¡y aún así está su cara bonita!
encuentre el consuelo al saber
que nosotros sus hermanos

caminando de la mano
daremos al mundo a entender
que Cristo no ha muerto en vano
y que iremos por siempre tras de él

Hasta las puertas del cielos
sea en la calle San Juan
o hasta el mismo fin del mundo
donde el nos llame, da igual.

Pero esta tarde señores
a la más bella de las flotes
¡Que pena verla tan mustia…!
Que se le ha muerto
su hijo en los brazos
a la Virgen de las Angustias

Pasé muchos años ligado al barrio de los marineros. Justo donde se unen las dos partes de Sanlúcar que se convierten en una: La Sanlúcar campera y la novia marinera. La que pisa uva en el lagar… Es la misma que a las claritas del día por el callejón de guía se hace a la mar. Es más verdad que otra cosa lo que ahora os vengo a contar;

Pasaba los Jueves Santos,
llanto amor, pasión y canto
la Virgen de la Esperanza
y el Señor en su agonía.

Entonces las cuatro esquinas
costal eran de otra harina
gente sencilla y humilde
el corazón por escudo

Y un sentimiento mudo
de hermanamiento intangible
que así lo hacía de sensible
para cantarle a su Virgen

Cuando llegaba la hora
noche del Jueves Santo
para cantarle su llanto
a Jesús y a la Señora…

Y ya a la Calle Sargenta
la llaman Calle del Duende
y que igual que la trianera
cuando va cruzando el puente

Tu cruzas de orilla a orilla
con garbo y marinería
que tu gente quiere verte
cruzando con gallardía

Desde Sanlúcar al barrio,
y del barrio a bajo guía
para ver a tu hermana Carmen
que también es reina mía.

Esperanza Marinera,
eres faro, norte y guía
en la noche eres el puente
que me lleva a la armonía…
…De los mares más profundos
…Al jardín de la alegría.

A ti te rezan tus hijos
antes que amanezca el día
antes de hacerse a la mar
plegarias por bulerías

Y a ti que vas mirando muriendo
el cielo y sus espadañas…

Señor, yo me encomiendo a ti
y me postro ante tus plantas
y dejo, que del corazón
broten mis torpes palabras.

Humano soy, pecador
indigno de tu confianza
pero he escuchado tu voz
y tengo por tanto esperanza

que el bien tenga siempre un camino
y yo atine en el acierto
de seguir tu mandamiento
antes de irme de aquí.

Vuelvo a decirte que estoy
postrado y rendido a tus plantas
y se agolpa en mi garganta
lo que te quiero decir

No creo que mi pueblo quiera
riqueza ni posesiones
ni joyas que de oro fueran
ni ducados, ni doblones

Pido solo que te acuerdes
en el último segundo
justo antes de marcharte
de este cruel e injusto mundo.

Cristo de la Expiración
que vuelves a San Nicolás
tú que estarás a la diestra
de Dios Padre Omnipotente

dile que tenga presente
lo que tu pueblo te pide
que haya salud y haya fuerza
para volver a ir verte…

Sólo que dentro de un año
vuelva a estar aquí tu gente
y volver a decirte Adiós.

La vas a dejar tan sola…
Que aunque verde esperanza se vista
Llora lágrimas de sangre
Rojas, como una amapola.

Sería interesante reflexionar sobre lo que significa la Semana Santa para un cristiano, para un cofrade, para un nazareno, para un costalero, para un penitente, que camina en silencio tras la imagen de Cristo o tras su santa madre la Virgen Maria.

Nosotros no adoramos estatuas… No, aunque para el profano, pueda parecerlo a veces, nosotros no le rezamos a esculturas de madera o terracota.

Al ser humano lo dotó Dios de sentidos, que nos permiten percibir y sentir, para poder comunicar lo que sentimos. Por eso, a nuestros seres más queridos… por ejemplo, a nuestros hijos ¿No nos emboba… mirarlos cuando ríen…, cuando duermen… ¿Habrá algún momento más maravilloso del día? de nuestras vidas, me atrevería a decir, que ese, en que los observamos mientras velamos el sueño a nuestros hijos … Esa expresión tan dulce y angelical…, y acabamos dándole gracias a Dios por tan grandioso regalo, nuestros hijos, y el sentido de la vista.

Y, a quien no le gusta oir… La vocecita de nuestro hijo contándonos con media lengua, su forma tan pura e inocente de ver el mundo.

Y… una carcajada de ellos… La risa de un niño, ya lo he dicho, es la sinfonía que Dios nos regaló y que eclipsa a la más bella melodía, compuesta por el más grande de los compositores mortales. Maravilloso sentido también el del oído.

Y.. .¿Quién de aquí no ha sentido, la necesidad, o el impulso de “comértelo” a besos, en algunas ocasiones..’?

Abrazarlos… Que me decís de lo que sentimos al abrazarlos, al apretar los fuerte contra nuestro pecho, y desear así, protegerlos eternamente entre nuestros brazos aunque en ello nos fuera la vida. Gracias al tacto podernos abrazarlos y acariciarlos.

Y del olfato, que decís del olfato. ¿Existe algún olor más maravilloso que el de un bebé, perfume más extraordinario que el que nos recuerda a nuestro ser querido? ¿Qué madre mientras la guarda o la dobla, no la ha apretado contra su rostro esa prenda del hijo que se fue hace poco de casa y se encuentra lejos, por estudios o trabajo, y se ha sentido a través de su olor un poco más cerca de él.

Acabo de hablar de los cinco, de hecho, podría acabar esta reflexión diciendo, que amo tanto a mis hijos, que los amo con mis cinco sentidos, o mejor aún, que me han robao los cinco sentidos…

Si, amamos, aparte de con el sexto sentido, que es el del Alma, con los otros cinco sentidos que Dios nos dio. y no amamos con más, porque de momento no los tenemos, si no, también los usaríamos.

Hermanos, quien no ha mirado alguna vez la foto de un ser querido, que. o bien ya no está entre nosotros, o bien se encuentra en la distancia, y al que echamos de menos…?

¿Quién no le ha hablado a la foto?

¿Quién no la ha besado, la ha tocado o la ha apretado contra su pecho?

¿En qué cabeza puede caber, que estamos besando o abrazando simplemente a un trozo de papel?

Estamos besando o abrazando a nuestro familiar fallecido, o a nuestro hijo que vive fuera y hace meses que no lo vemos.

Igual que cuando olemos y apretamos contra nosotros esa prenda, no estamos adorando a un jersey.

Nosotros no adoramos estatuas, le damos las gracias a Dios, y le decimos cuanto lo amamos y le pedimos su ayuda, tanto cerrando los ojos, como mirando al cielo, y… Como no.. Cuando vemos una imagen que representa a Jesucristo o a la Virgen María.

No le damos las gracias a estatuas, le damos gracias a Dios, y entre otras cosas se la damos por los sentidos que nos regaló para poder expresarle nuestro amor.

¿O acaso el Domingo de Ramos adoramos a una estatua de madera, cuando pasa el Señor, ese que, arrodillado mira hacia el cielo?

Lo hacemos a lo representa el momento en el que…

Orando estabas Señor
y vinieron a prenderte
orando en el huerto estabas
divino, puro, inocente…
Viejo hospital de San Diego
¿Cuántas veces habrás visto
orar por nosotros a Cristo?
mientras te arropa tu gente

Quien pudiera ser la arena
en que hincaste tu rodilla
quien pudiera ser cincel
que esculpió esa maravilla.

Tú eres el Cristo que reza
tú eres Dios, que está rezando
eres tan bueno y bonito
que de nuevo estoy llorando
viéndote en el castillo
llegando de recogía
y a ella no hay quien le gane
ni en esperanza ni en gracia.
¡ oh santa Virgen María!
que no va a latirme más
como esa noche latía
mi corazón barrialteño
que por dentro me decía:
Arrodíllate también
y admira la suave mecía
que lleva la Virgen de Gracia
cuando va de recogía.

Esperanza barrialteña
la de dulzura infinita
intercede por nosotros
que hoy en Getsemaní
van a prenderme a mi,
a nosotros, a vosotros
a todo el que crea en Jesús.
Por eso sabemos que es cierto
que estando orando en el huerto
fuimos todos a prenderte.

¡Viva Maria gracia plena!

Esperanza del que sufre
cuando subas El Carril…
camino de tu morada
no dejes desamparada
a tu gente por favor…

Ya que inmensa es tu compasión
vuelve esa tu mirada
hacia Manolito Alcón
que en su balcón te venera.

Ampáralo como a tu hijo
en el huerto aquella noche
haz de tu gracia un derroche
y muéstranos tu compasión
te prometo que en San Diego
te espero el año que viene
pa entregarte el corazón.

Permite Señor, que busquemos en tu grandeza el consuelo, que pidamos y roguemos, de tu compasión abusemos, como tantas veces lo hicimos.

Ojalá pudiera ser yo, de tu ayuda,
tanto me he preguntado
que puedo hacer de tu agrado,
pa aliviar en tu pasión el castigo
que te dimos, hasta ser crucificado…

¿Quién no siente lo mismo que yo el Martes Santo?
Yo no puedo evitar decirle…

Que carita traes Señor
que carita de dolor
no has hecho más que salir
por la puerta del cielo del Carmen.

Y ya vas medio molío
y a punto de desangrarte
y el corazón se me encoge
al verte pasar de cerca
y ver a tu madre detrás
con el Mayor Dolor de la tierra.

¿Quién no ha querido ser el Consuelo del Señor?
¿Quién no ha deseado ser, cirineo tras de él
y aliviar su desconsuelo?
Para estar siempre a su vera en la tierra o en el cielo.

Es lo que intentamos ser
los cofrades sanluqueños
cirineos del señor, aliviándole su pena.

Poder regar su camino
con sangre de nuestras venas
para que broten claveles,
rosas blancas y azucenas.

Para hacerte esta agonía
un poco menos pesada
que tu espalda doloría
no vaya Señor tan cargada.

Que estamos viviendo ahora
lo mismo que tú viviste.
De pronto el martes parece
el día más negro y más triste.

Que no es carrera oficial
es la calle del calvario
Sanlúcar y Jerusalén
unidas por un rosario
hilo de lino el cordel
y cuentas de palo santo.

Menos mal que tu perdón
es tan grande y misterioso
que aunque estemos matando al Hijo
de Dios todopoderoso.

Nos va a redimir los pecaos
y va a permitir que Sanlúcar
camine el calvario a su lao.

Sanlúcar el Lunes Santo siente un escalofrío recorriéndole la espalda, siente una pena tan honda, camino de la caridad, que nos convertimos en lágrimas con las que lavar el rostro magullado de Jesús, el más bueno entre los buenos.

El Lunes Santo, Sanlúcar
aún en plena primavera
se hace chiquita a su vera
viendo pasar a Jesús.

Estas redimiendo al hombre
y aunque sentado y sin fuerzas
haces que el pueblo se asombre
con tu divina actitud.

Tú que puedes castigarnos
con la ira del más grande
tú que nos enseñaste
a aliviar la sed, del hermano
y el hambre…

Tú, el perdón, la inocencia
Tú, con tu humildad y paciencia
nos haces ser más humanos
y sólo llevan tus manos
una caña ensangrentada
y una sentencia de cruz.

Que se arrodille Sanlúcar
a tu paso el Lunes Santo
y que busque de seda un pañuelo
para secarle su llanto.

A Maria siempre Virgen
de las lágrimas Señora
sabiendo que llega su hora
que sanluqueño se queda
impasible ante tu paso.

Tú, que en tu palio llevas
la paloma de la paz
tú, la del manto blanco
de pureza virginal.

Intercede por nosotros
como una madre que llora
y que en este punto y hora
en que tu pueblo te reza
danos tu Fé y Fortaleza
acompañando a tu hijo
ese que un día nos dijo
esa que tanto me llora
es mi Madre Inmaculada
y vuestra Madre y Señora.

Llegó un día en que por fin pude vivir la madrugá, la madrugá sanluqueña. El Silencio, el Nazareno, cargados los dos con su cruz.

Y el cielo, que antes fue azul, se volvió negro y helado, y vi pasar a mi lado, camino los dos del calvario, a ese que fue carpintero, me sentí un poco mayor, y al mismo tiempo pequeño, viéndote pasar cargado, dos veces la misma noche.

Y vi en tu cara un derroche de humanidad y de ternura,
Viendo en tus ojos el viernes, de madrugó tu hermosura
Pensé que otra vida es segura,
y que hay una gloria plena tras esta madrugá oscura.

Cuando él llega… El cielo de Sanlúcar, se abre de madrugada, en las tierras blancas de albariza, se retuercen las raíces que dieron fruto y vida a nuestro pueblo.

Está pidiendo paso el señor, el Nazareno…

Cinco cruces en su escudo
y terciopelo morado
la Caridad, Madre y Señora
del Señorío de Sanlúcar,
le dice hasta luego al hijo,
pero no lo deja solo…

Se va detrás, en silencio,
y deja que sea su amargura
la que acompañe a su hijo,
al Jesús de sus amores
hasta el monte del calvario,
y de entre todas las flores
sea por siempre el Sagrario
el Jesús de los perdones,
el amigo necesario,
la razón de las razones.

El que carga con su cruz,
y con nuestras ilusiones.
Cuesta de la caridad,
cuantos siglos llevas viendo…
Llegando al amanecer,
a Jesús con su cruz padeciendo…

Tú que sabes que esa cruz
es la misma que has llevado
durante siglos al hombro,
por ser pobre y explotado…
Tu viñista, campesino,
que has pasado frío y calor,
cansancio sed y hasta hambre…

Tú que con tu sudor,
criaste el vino, su sangre…
Tú que estás acostumbrado,
a vivir con la amargura.

Tú te has ganado por ley,
la salvación más segura
que está en las manos del rey
él que carga con la cruz
el hijo de la amargura,
a ese que llaman Jesús
ese que en la madrugada,
siembra de dulzura la calle
San Juan la lleva del talle
a tu mare la Amargura.

Hoy es grande el Barrio Alto…
porque el Señor de Sanlúcar
se acuna, mece, acurruca
con el amor de su pueblo…

Procuremos que sea eterno
éste amor al Nazareno
Señor, puro y sereno,
que regala a Sanlúcar su amor…
Esa hermosa madrugada
que pa siempre se quedó
en mi memoria grabada
y clavada en mi corazón.

Y en el Barrio Bajo, la puerta de San Francisco, abre las puertas del amor, y regala al mundo entero, un cristo real, verdadero, ese Jesús de los pelos, que tiene por nombre un silencio, en esa su dulce expresión…

Silencio
Sanlúcar tiene un silencio
que cruza la madrugá.
es silenciosa hermosura
que pasa sin avisar.

Tanto dolor, tanta muerte
que pasa sin hacer ruido
que solo el compás de alpargatas
te anuncia con su sonido
vas tan solo, Jesucristo
tan humilde y tan sencillo
que me asombro y maravillo
delante de tanta pureza
por eso tu gente te reza
porque tú no te mereces
estar sufriendo el castigo
por eso me atrevo y te digo
Sanlúcar te lleva consigo
igual que lleva a tu mare
que no hay amor en el mundo
que al de ella se compare.

No hubo amor en San Francisco
con más serena belleza
que esa virgen que te reza
pa que pidas por tus hijos
es por eso que Sanlúcar
llegando la madrugá
le pide a su Cristo en silencio
que derrames en ella su paz…

Y que el amor de tu madre
esa que mira hacia el cielo
lleve hasta ti nuestro anhelo
a la diestra de Dios Padre.

Ahora que me he hecho mayor, me acuerdo de las tardes que pasé en San Roque, había tres quioscos, el de Antonio, el del centro, y el de Isidoro, este último era mi favorito, con dos pesetas compraba, dos chicles Bazoka, y cuatro caramelos Sugus. Y con un duro, un sobre de soldados que venían todos pegados a una tira de plástico duro, que había que retorcer para despegarlos.

Algunos, los más jóvenes, no sabrán de que estoy hablando.

Y jugábamos al balón, con ocho, nueve, o diez años…
en la puerta del Cautivo,
alguna vez se coló el balón dentro del templo,
y yo entro a buscarlo, y te encuentro…
Y te vi ante mi, compasivo…
Mirándome comprensivo…
Y creo que te dije, hasta luego señor, espero verte muy pronto…

Y al poco te ví en la calle…

Preso y cautivo te ví
pasando frente a mi puerta
y tu madre tras de tí
rota el alma, medio muerta.

Se están llevando a su hijo
hacia una muerte segura
por eso tu eres la estrella
de las mañanas más puras.

Estrella de la mañana
¿Quién te dio a ti esa entereza?
para ser Madre de Dios
y de los cielos princesa.

Tu eres la flor de San Roque
tu eres la madre que reza
tu eres la fe del cautivo
eres la belleza presa.

Por eso viendo a tu hijo
pasando frente a mi puerta
con las manos amarradas
y dispuesto por mí a morir.

He vuelto ha sentir que la vida
se ha parado ante mi puerta
para mostrar que el amor
cada día se despierta.

Que están tus manos abiertas
que estamos seguros que vives
como esa estrella te sigue
desde antes de nacer.

Que está el pueblo recogido
y va, tras de ti penitente
y tu madre será la fuente
para la sed del perdido.

Porque tu hijo fue cautivo
y tú la estrella más bella
que ilumina el cielo azul
no hay Estrella como tu…

Por eso te sigue mi pueblo
y te acompaña en multitud
hasta que llegue la hora
que delante de la señora
besemos tus plantas Jesús.

No puedo evitar, fijarme en la grandeza…

Ensimismarme ante el milagro que se produce cada día, delante de nuestros, a veces, empañados ojos.

En este mundo convulso en que vivimos, en estos tiempos que corren, en que el egoísmo, la vanidad, la crueldad, la violencia, la envidia y la indiferencia, parecen ya, ser el eje, a cuyo alrededor el mundo que conocemos gravita.

A nuestro alrededor ocurren a diario milagros de entrega, que dan sentido a la esperanza de un mundo mejor.

Y no hablo de milagros sobrenaturales, hablo del día a día, solo tenemos que prestar atención, a las pequeñas cosas cotidianas.

Hay cosas pequeñas, a las que la avalancha diaria de información, manejada por intereses terrenos, nos impide ver el milagro. La buena nueva que de Jesucristo heredamos, y que nos enseña, que aunque las peores noticias inunden los telediarios, y que las malas acciones, abulten más que las buenas, y haga más ruido la irreverencia, porque vende más que la excelencia. Hay gente que entrega su vida para ayudar al de enfrente, hay gente que sacrifica, por encima de intereses, el tiempo de su existencia, los vemos todos los días arriesgar por otros sus vidas, quizás no sean mayoría, pero su ejemplo es tan fuerte, que mueve montañas a diario.

Y que me hacen estar convencido, que los ángeles, que Dios nos manda, ni alas, ni túnicas blancas llevan por vestimenta. A veces son batas verdes de médicos sin fronteras, otras veces son bomberos, policías, enfermeras.

O sin nombre y apellido, ciudadanos que movidos por la más humana entereza, hacen del bien fortaleza y dan a la vida sentido.

¿Quién duda que los ángeles existen?
¿Nadie los ha visto?
Tienen por título el nombre de alguna congregación
Clarisas, Dominicas, Descalzas. Hermanitas de la Cruz
herederas del legado y primeras seguidoras de Jesús.

Frente a mi casa cada noche,
veo bajarse de un coche
que por caridad las lleva,
hermanas de Santa Ángela
para velar a un enfermo.

Viven votos de pobreza
no hay vida con más nobleza
que las que viven las madres
de Santa Ángela de la Cruz.

Ejemplo de amor a Jesús
viven para dar al mundo
la esencia de amor más profundo
que nos legó el señor con su luz.

Es la actitud que él nos dijo…
son los ejemplos más fijos
de ángeles entre nosotros.

Hermanitas de la Cruz
vosotras que estáis con Dios
monjitas con alas blancas
que dais ejemplo de amor,
de amor al hermano que sufre
de amor al que no tiene amor,
de entrega desinteresada,
ejemplo de fe y de valor.

Que no se pierda el mensaje
que viva esa vocación…

Que sois vosotras la unión
que queda entre el hombre imperfecto
y el mundo que Dios creó.

Y ellas, son las que le dan el último adiós, a Dios hecho hombre por nos otros. En esa placita de Santa Ángela de la Cruz que está frente a San Francisco… donde la Soledad se hace inmensa, y toda Sanlúcar llora despidiéndose de Jesús el Viernes Santo.

Que pena más grande mare
la que llevas en tu cara
que tristeza en la mirada
viendo enterrar al señor.

Sanlúcar, se queda muda
y a mi el alma se me anuda
y se me encoge el corazón.

Tuvo que huir hasta Egipto
para proteger a Cristo
y traerlo al mundo en un pesebre.

La noticia más alegre
que el orbe Cristiano esperó
lo viste siendo cautivo
preso, humillado, ofendido
azotado, y escupido
como si fuera un ladrón.

Y hoy vas vestida de luto
no habrá más triste minuto
que ese, en el Monte Calvario
en que tu hijo, tu amado hijo expiró.

No me llores Soleá…
Soleá dame la mano
que Jesús era mi hermano
y deja que tu camino
acompañe tras de él.

Que tú sabes santa madre
que a la diestra de Dios Padre
el va a reinar para siempre
porque ha sido el enviado
para cruelmente inmolado
salvar a la humanidad.

Por eso estamos contigo,
hoy queremos ser tu abrigo,
tu consuelo, soledad.

Hoy, Sanlúcar toda llora
en esta, tu más triste hora,
en la hora del adiós
al rey y señor de los justos,
deja hoy que tu disgusto
podamos reconfortar
y alegremos tu semblante
aunque no hay palabra bastante
que te pueda consolar.

Pero tú, María, eres la reina
de todo el azul celestial
y en tus manos temblorosas,
en tus manos milagrosas
llevas tres clavos que dan
explicación al misterio
de que hay eternidad.

¡Sanluqueños no lloréis!
Porque este Jesús al que hoy veis
inerte muerto y sin vida
va a volver de entre los muertos
para llevarnos al puerto,
de la tierra prometida
pero ahora que pasa delante
el Cristo de las Cinco Llagas
démosle el último adiós…

¡Sanluqueños descubríos!
En este viernes sombrío
que están enterrando a Dios.

Permitidme, aunque no es ningún secreto que os diga que el Miércoles Santo es especial para mí.

Lo es desde que tengo uso de razón, los miércoles eran distintos…

Pasaba por mi esquina, un Cristo amarrado moreno, con una carita de pena, que no se… me conmovía. Y una Virgen chiquitita, con la cara tan bonita, que no se… me estremecía.

Pero hay otra que pude admirar muy pocas veces, porque desde que tengo uso de razón, el miércoles mi devoción dejaba mi corazón en La Trinidad, y mi obligación, unas veces como nazareno y después como costalero, no me dejó admirar en más ocasiones de las que yo hubiera deseado.

Mirando hacia arriba a su hijo, le llora desconsolada
y San Juan y la Magdalena, comparten con ella su pena…
No habrá en la historia otra escena, como la que nunca vi
pero que siempre sentí, como palabra de Dios.

Arco de Santo Domingo,
tú que ves pasar a Cristo
recién muerto, en el calvario
y el humo de los incensarios
se lleva tu alma hasta el cielo…

Déjame ser el primero
en quitarte esos tres clavos.
La sola pregunta que me hago
es: Si yo merezco esto
que hayas muerto hoy por mí
perdón, porque no he estado aquí
de recogía cada año
viéndote entrar bajo el arco
del cielo de Santo Domingo.

Pero en ese mismo momento
que le dijiste a San Juan
que esa es María, tu madre,
mi alma contigo hermanaste
por los siglos de los siglos.

Que si estás diciendo al mundo
el mensaje más profundo
ese que dice a María
que San Juan es hijo tuyo
me lleno también de orgullo
porque me haces hijo de Ella
!Arco de Santo Domingo¡
Tú que ves la flor más bella
llorando a los pies de Jesús
clavado en la Santa Cruz.

Que naciste en un establo
escúchame hoy que te hablo
por favor Señor Jesús
vela siempre por tu pueblo
hoy que el corazón te abro
y cuida de nuestro pueblo
tu Señor de los Milagros.

Es así, y todos los cofrades lo sabéis, por desgracia, esas cofradías que procesionan el mismo día que la nuestra, son las que físicamente, y solo físicamente, están por razones obvias más alejadas de nuestra vista, y a veces nos vemos privados del gozo de arrodillamos a su paso en nuestra semana grande, pero no por eso dejan de estar en nuestro corazón cofrade.

Los miércoles, son distintos…,
Todos los que estáis aquí me entendéis…
Cada uno de vosotros tiene predilección por alguna advocación
aunque justificación, ni razón encontréis…

Pudo ser aquella escena, en que vi al Señor pasar, sufriendo el Dolor azotado, con su carita de pena, a la columna amarrado y a su madre dolorosa que llevaba en su rostro grabado lo mismo que en el corazón siete puñales clavaos…

Es tu cara tan chiquita
y tu corazón tan grande
que te veo y me arrodillo
porque pareces gigante.

Eres madre y por tanto reina
eres reina entre las madres
delicado pañuelo de seda
fuiste flor que nunca se abre.

Eres misterio del cielo
eres ternura infinita
de los ángeles modelo
de entre todas la bendita
fuiste por Dios la elegida
para ser madre del hombre
por eso yo me arrodillo
cada vez que se te nombre.

¿Quién será la que me guíe
cuando llegue esa mi hora?
¿Quién me dará entonces la mano?
¿Quién, si no tu, Señora?
Por eso estás en mi mente
no pasa en día una hora
que no me acuerde de ti.

Virgen gitana, mi Lola
por derecho te has ganado
que te llamen La Señora
pasa un año, y llega el otro
y sigo aquí con mi costal
¿Cómo verte por la calle
y yo verte, y nada más..?.
Se que llegará ese día
será más pronto que tarde
que se que quede truncada mi vida
y ya no pueda llevarte.

Por eso cada vez que te rezo
le rezo a la Madre de Dios
a esa que sufre callada
sangrándole el corazón.

Ahora que intento y no puedo
escribirte los versos más bellos
siéntome torpe e inútil
aún dejándome el alma en ello.

No acierto a contar tu belleza
tu ternura, tu inocencia
tu carita de Dolor.

Por eso le pido al Señor
Tú, que fuiste el elegido
rey y señor de señores
no dejes que tu mare llore
que es también la mare mía
la Virgen de los Dolores.
Será el que tenga la última palabra.
La última en esta vida, y la primera en la otra.
En esta huele a azahar, a incienso, a santidad.

Corre el aire largo de Semana Santa
no hace frío ni calor
más, se siente un repeluco,
es el ángel de la brisa
que pinta el ciclo de estuco
mientras lejos se divisa
una Cruz de Guía de ébano
Y faroles con guardabrisas.

Y el Miércoles Santo mi pueblo
está con las carnes abiertas
viendo está como al Señor
lo azotan como aún ladrón
y le niegan la realeza
que por Dios nuestro Señor
tiene de santo y seña
el Mesías redentor.

Estas bajando la Cuesta
de Belén al Barrio Bajo
estamos viviendo el milagro
de asistir a tu castigo
te tratan como a un mendigo
amarrado, azotado y cautivo
así tratamos a Dios…
Dejadme que lo acompañe
dejadme, Sanlúcar, dejadme
esta noche confesarme
y pedirle al salvador
Tú que eres rey y señor
del amor y la concordia
Tú que eres Cristo gitano
y ejemplo de misericordia
están azotando al pueblo,
y no solo a ti dos sayones
estamos todos atados a esa
columna señores.

Dejadme que ya me ha matao
ese trino de cornetas
dejadme que llore a su lado
y abrace su manigueta
que se rompa el protocolo
y que el pueblo se acerque a tu vera
que está Sanlúcar queriendo
subirse arriba del paso
y calmar los latigazos
que sufre tu cuerpo bendito.

¡Ay…! Sayones si supierais
a quien estáis flagelando
de rodillas os pondríais
y acabaríais rezando
que ese Cristo verdadero
junco moreno amarrao
como dijo un día el maestro
Manuel Lozano, el poeta
el que derramó en Sanlúcar
las más hermosas cuartetas.

A ese, el hijo de Dios enviado
para demostrarle al mundo
que estamos equivocados ya,
da igual que lo soltéis
ya, da igual que sea indultado
porque ese Cristo que sufre
amarrado, cautivo, humillado
tiene escrita su sentencia
que es morir crucificado
por eso cuando lo veo
bajar la cuesta azotado
le digo a Sanlúcar dejadme.

Dejadme que llore a su lado
que en la Cuesta de Belén
a mi, a latigazos también
esta noche me han matao.

Pero luego… llegó el Domingo…
Domingo a las claras del día,
tras la tercera jornada
se cumplió la profecía.

Naciste de la inocencia Señor,
igual que nació aquel día,
esta hermandad sanluqueña
que la fundaron chiquillos,
en los campos de la Jara,
todo el que tiene memoria
y sabe al dedillo la historia
que tiene esta cofradía,
en San Francisco el domingo
seguro se santiguaría,
que fue la Fe de unos niños
que con todo su cariño
quisieron a ti acercarse
la que hace al pueblo despertarse
con esa grandiosa alegría
de verte subir a los cielos.

¡Llegó por fin ese día!
En que los coros celestiales
repitan cantando a porfía.

El bien ha vencido al mal
tras la noche llegó el día
que repiquen a compás
campanas con su armonía.

Que muy pronto te veré
en los brazos de tu madre
embarcando en Bajo Guía
y volverás de nuevo a ser
la causa de mi alegría
Pastora de las Marismas
dile a los vientos vecinos
que hoy está resucitando
y será pastorcillo divino.
Multiplicará los peces
convertirá el agua en vino
Cristo resucitao,
te veré haciendo el camino
al lado del simpecao
como cualquier peregrino
por eso este domingo
que en San Francisco florece,
explotan los corazones
por la alegría de tu gente.

Estás subiendo a los cielos
y recogiendo tus redes
llévate en ella mi alma
donde quiera que tú fueres
vuelve a este siervo tus ojos
Dios misericordioso
cuando la hora me llegue.

Por eso están hoy temblando
los astros del firmamento…

Cimbreándose están, los cimientos
de la tierra y de los cielos
están temblando señores
porque el Mesías ha muerto.
Mektub, estaba escrito
que tras orar en el huerto
fuera la mano del hombre
quien matara al más perfecto.

Es fácil matar a un hombre
y sobre todo indefenso
siendo grande entre los grandes
fuiste el más humilde siervo
pero así hemos conseguido
por siempre ser redimidos
con ese amor tan inmenso.

Abran puertas y balcones
gritad a los cuatro vientos
que ha muerto el señor por nosotros
que agonizó padeciendo.

Que lección le diste al mundo
que mensaje tan profundo
nos dejaste como herencia
la compasión, la paciencia
que merece el vagabundo.

Más fraternal deferencia
que el que siendo poderoso
no usa su fortaleza
para dar cobijo al hermano
que sufre la indiferencia.
Sanluqueños a la calle
a acompañar a Jesús
no dejes que el miedo te calle
y ayúdale con su cruz.

Porque hoy ha llegado el día
no es día de pena ni luto
que en ese mismo minuto
en que Jesús haya expirado
habrá abierto las puertas del cielo
para los que sufren callados.

Hoy es día de alegría
para todos los cristianos
Jesús ha muerto en la cruz
para que nosotros hermanos
podamos sentir su luz
porque es tu verbo señor
el que ha venido a salvarnos
por eso una palabra tuya
bastará para sanarnos.

HE DICHO.

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